El actual modelo de civilización caracterizado por la producción y el consumo a gran escala, ha sido llamado Antropoceno, término para denominar a nuestra época propuesto por el químico Paul Crutzen en el año 2000 y que más adelante desarrolló en su artículo "Geology of mankind". En dicho texto, el autor sitúa el inicio de este ciclo aproximadamente en la segunda mitad del siglo XVIII, periodo que fue escenario del inicio de la industrialización.
Aun cuando el cambio climático es una de las principales características de este periodo, Crutzen (2002) plantea que en general estamos en una nueva era geológica, en la que la acción del hombre se convierte en una fuerza de transformación telúrica, equiparable en poder y alcance a las grandes fuerzas de la naturaleza.
Por otra parte, en años más recientes, ha surgido el término Capitaloceno, como propuesta alterna al planteamiento de los teóricos del Antropoceno y como una crítica a la visión reduccionista del mismo. Moore (2016) plantea la idea general de que la fuerza que ha transformado al planeta y que lo ha llevado a la actual crisis civilizatoria no es una fuerza que provenga del ser humano como especie, sino de la ideología del capitalismo.
Esta ideología está basada en la acumulación ilimitada del capital, por medio del control y la mercantilización del trabajo no remunerado y remunerado, humano y extrahumano -comprendiendo este último, a toda la variedad de servicios y recursos que otorgan los ecosistemas-, siendo el agotamiento de éstos y la voracidad del capital, el origen de la desigualdad e injusticia que caracterizan a los sistemas socio-económicos y a los sistemas socio-ecológicos actuales (Moore, 2016).
El actual dominio de las élites en todos los ámbitos, por medio de la ideología del capitalismo, se puede ver a través de datos crudos, por ejemplo, la OXFAM (Oxford Committee for Famine Relief, 2015) apunta que solo el 1% de la población controla todos los medios de producción y decide cómo se utilizará la energía.
Esta información sirve para bosquejar la complejidad de la crisis global y sobre todo para vislumbrar que el ejercicio del poder es el que permite y perpetúa la acumulación del capital en manos de unos pocos y la desigualdad social. Este poder, es ejercido mediante relaciones mercantiles y/o laborales establecidas a través de vínculos de explotación, sujeción y/o enajenación hacia grandes grupos de población y como ya hemos mencionado hacia toda la variedad de servicios y recursos que ofrecen los ecosistemas (Moore, 2016).
Esta dinámica social, también hoy conocida como neoliberalismo, es simplemente una nueva fase del capitalismo que empezó a gestarse en la década de los años 70's del siglo pasado. El neoliberalismo se fundamenta básicamente en el libre mercado, la propiedad privada, la competencia y la globalización, siendo la concepción individualista y la primacía del mercado sus principales variables. En este sentido, el neoliberalismo es una doctrina en la que lo social o colectivo tiene poca importancia e incluso sus teóricos se adhieren a las premisas darwinianas de la prevalencia del más fuerte, por lo tanto, consideran a la desigualdad social como una característica inherente de las sociedades humanas y consecuentemente del sistema económico (Calvento, 2006).
En el marco del periodo Capitaloceno, donde el poder político -constituido por gobiernos y partidos políticos-, están al servicio del poder económico -conformado por las corporaciones, el mercado y las empresas- y donde reina un paradigma de inmensa inequidad, surgen desde lo colectivo propuestas e ideologías más justas para todos. El poder social, conocido también como sociedad civil, está conformado por ciudadanos, organizaciones, cooperativas, sindicatos, asociaciones, entre otras formas de organización ciudadana.
La sociedad civil o poder social es una red compleja de relaciones voluntarias, de participación activa, con fines e ideologías comunes y cuyas prácticas están basadas en la autogestión, la inclusividad, la libertad, en la orientación al entendimiento y al consenso, cuya unidad mínima es la familia (Gascón, 2016). Estas premisas se posicionan como catalizadoras del bien común, y en este sentido el poder social es una fuerza emancipadora consciente, capaz de crear alternativas al presente dominado por la doble explotación que el capital ejerce hacia la sociedad civil y hacia los ecosistemas planetarios.
Una de las maneras en que el poder social puede materializarse es por la vía electoral, si bien es cierto que, para la construcción de sociedades más justas, los triunfos políticos logrados por la vía electoral no son un fin sino un medio, constituyen procesos sociales urgentes y necesarios enmarcados en la crisis global actual.
La sociedad mexicana inició el presente siglo con la esperanza de la alternancia al régimen del PRI. El proceso electoral del año 2000, fue visto como un cambio verdadero y un paso seguro no solo hacia la democracia, sino a un sistema de gobierno más justo y honesto. Sin embargo, el desempeño de los gobiernos mexicanos en los tres últimos sexenios, ha sido verdaderamente decepcionante, con errores garrafales de profundas consecuencias y con la aplicación de políticas que han atentado contra el bienestar del pueblo mexicano y su soberanía y su territorio.
Los sexenios de la alternancia panista y el supuesto proceso a la democracia, fueron tan desgarradores que después de dos ciclos, los votantes dieron el triunfo nuevamente al PRI, en las elecciones de 2012. Tanto el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) como el de Felipe Calderón (2006-2012) fueron desleales a los intereses de la nación, y se constituyeron como periodos en donde las ya tradicionales prácticas de corrupción y de enriquecimiento ilícito encontraron su clímax.
Aunque el sexenio de Felipe Calderón es recordado como el más violento de los últimos cincuenta años a consecuencia de la guerra "contra el narco", es necesario también señalar la importancia y el impacto de las reformas estructurales - la fiscal, la del sistema público de pensiones, la de competencia, la laboral, con especial énfasis en la energética- cuyas gestiones se iniciaron en este periodo.
Dichas reformas, enmarcadas en un plan transexenal que más tarde se manifestó claramente en la firma del llamado Pacto por México, están basadas en la entrega de los bienes de la nación a grupos empresariales tanto nacionales como extranjeros, e hicieron evidente a los ojos de la mayor parte de la población, por primera vez en el país, la aplicación del neoliberalismo .. . del capitalismo más salvaje.
Durante el Capitaloceno, las relaciones de poder como base para la acumulación del capital han desarrollado estrategias a veces difíciles de creer. En el caso de México y para la aplicación de las reformas mencionadas, algunos analistas apuntan que, debido a la falta de legitimidad por vía electoral, ocasionada por el supuesto fraude y/o por el ínfimo porcentaje con el que Calderón obtuvo el triunfo -solo el 0.56%-, este gobierno debió echar mano de la "doctrina del shock", del uso de la fuerza, manteniendo a la población sumida en el miedo y la violencia generada por una supuesta guerra contra el narcotráfico, cuya agenda oculta consolidó los vínculos del gobierno con la delincuencia organizada y la corrupción en todos los niveles, de igual forma incrementó la inequidad y la injusticia social.
Al término de este sexenio, nos encontramos ante una sociedad en luto, en la que la desigualdad y la pobreza se podían considerar características estructurales. Calderón no logró materializar la reforma en materia energética -la llamada joya de la corona del proyecto privatizador-, pero sí robusteció al narcotráfico, cuyo poder económico es hasta ahora exorbitante y debilitó aún más las ya endebles instituciones mexicanas.
El gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018) representó la vuelta al régimen priista, en un evento electoral que otra vez fue rondado por el fantasma del fraude. En este sentido, y aun teniendo presencia mayoritaria tanto en el Senado como en el Congreso, Peña promueve una alianza con las élites del PAN, PRI y el PRD, con el propósito de facilitarse mayor margen de acción dentro de estas cámaras.
Este acuerdo, conocido como Pacto por México, tuvo como propósito principal la aprobación de las reformas estructurales, todas ellas con orientación neoliberal, de libre mercado, competencia y privatización, mismas que ciertamente necesitaban la unión de las élites pues se sabía que dichas reformas, que buscaban ser aprobadas desde años atrás, inevitablemente generarían oposición en grandes sectores de la sociedad y en la opinión pública.
El pacto se resumió en 5 acuerdos: 1. Acuerdos para una Sociedad de Derechos y Libertades; 2. Acuerdos para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad; 3. Acuerdos para la Seguridad y la Justicia; 4. Acuerdos para la Transparencia, Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción; 5. Acuerdos para la Gobernabilidad Democrática. De ellos se desprendieron acciones, programas y reformas que se desarrollaron durante el sexenio de Peña Nieto y que no solo constituyeron la puesta en marcha de las políticas neoliberales del Capitaloceno al mercantilizar los derechos de la ciudadanía, sino que dieron lugar a actos de corrupción y de enriquecimiento ilícito de magnitudes inimaginables para el ciudadano de a pie.
Entre los actos ilícitos más mediáticos e impactantes del sexenio peñanietista, se encuentran el escándalo de la casa blanca y el avión presidencial, mismos que causaron gran indignación entre los ciudadanos mexicanos, pero que sin embargo sólo representaron la punta del iceberg en materia de corrupción. Menos publicitados, pero con profundas consecuencias para la vida de los ciudadanos y la construcción de la democracia y la justicia en el país, se encuentran los casos de corrupción de OHL y Odebrecht en las entrañas de PEMEX, y la poco conocida investigación llamada La Estafa Maestra.
Como ya hemos mencionado, entre las reformas estructurales más intensamente deseadas desde las élites, se encuentra la reforma en materia energética, misma que no sólo ha fungido como un mecanismo que facilita el desmantelamiento de la soberanía nacional en este ramo, sino que ha promovido el enriquecimiento ilícito de empresas privadas extranjeras, así como de los políticos mexicanos que han promovido tales modificaciones. Se sabe que PEMEX, de ser una empresa cuyas refinerías funcionaban a inicios de los años 90's del siglo pasado, hasta al 90% de su capacidad, hoy solo se manejan al 40% y la razón de ello es principalmente justificar el plan privatizador.
El desmantelamiento planeado, que no solo incluye el recorte presupuestario a la paraestatal, sino el endeudamiento y los turbios contratos, obliga a que hoy se tenga que exportar el 80% del crudo, y que se importe la mayor parte de la gasolina que se utiliza en el país. Con la aprobación de la reforma energética, Peña Nieto, pudo vender a empresas extranjeras a precio de ganga: ductos, plataformas, terrenos, petroquímicas y refinerías, además de terrenos, rieles y durmientes, ambulancias, autotanques y hasta tornillos, pertenecientes a PEMEX.
En relación a la transnacional española OHL, se sabe que Lozoya Austin director de PEMEX, durante el sexenio de Peña, favoreció a través de sobornos la adjudicación directa de contratos con dicha empresa. El mismo caso se presentó con la empresa brasileña Odebrecht, de la que Lozoya recibió "propinas" que sumaban hasta 10 millones de dólares. Y aunque estos sobornos y privilegios, pudieran resultar suficientes para escandalizarse, es necesario mencionar que los contratos con ambas empresas no solo fueron corruptos si no que implicaron pagos con sobreprecio o ampliaciones presupuestales irregulares, gastos y endeudamientos para PEMEX, sin dejar de mencionar las 3 explosiones que se registraron en importantes instalaciones, tan solo en este último sexenio. Es así que la renta petrolera de México, se estaba convirtiendo en uno de los negocios más jugosos en el mundo, para beneficio de unos cuantos.
Como hemos mencionado, el Pacto por México, no solo constituyó la alianza entre las élites políticas del país, sino la puesta en marcha de distintas reformas, proyectos y programas en las diversas secretarías del gobierno federal. Dichos programas encaminados a cumplir con los 5 acuerdos del pacto, sirvieron también para poner en marcha una nueva estrategia de corrupción a gran escala, el plan era no sólo enriquecerse sino financiar los futuros operativos electorales para la sobrevivencia del régimen.
En 2013, la Dra. Muna Dora Buchahin, directora General de Auditoría Forense adscrita a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) informó que resultado de ocho auditorías a su cargo se pudo encontrar manejo ilegal de recursos, dos de ellas fueron denuncias documentadas y vinculadas con SEDATU, así como con convenios con instituciones públicas con desvíos de cientos de millones de pesos.
A finales del año pasado, el portal de noticias de México Animal Político (AP) en asociación con la organización de la sociedad civil, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), publica la investigación llamada La Estafa Maestra, que basada en las auditorías de la Dra. Buchahin, describe un robo de miles de millones de pesos logrado por medio de un esquema de triangulación de recursos.
En base a las auditorías forenses, AP y MCCI, lograron corroborar la implicación de 11 secretarías, entre ellas PEMEX, SAGARPA, SENASICA, SEDESOL, SEDATU, BANOBRAS, entre otras. Através de adjudicación directa desde tales secretarías, se contrataron a 8 universidades públicas, por necesitar servicios especializados para ejecutar diversos programas derivados del Pacto por México. A su vez, dichas universidades cobraron una comisión por los servicios prestados, subcontrataron a empresas y proveedores irregulares a las que se transfirieron los recursos, estas también los transfirieron y así sucesivamente hasta que ¡voilá! ...aún se desconoce el paradero de miles de millones de pesos, pero se dice que se encuentra en cuentas bancarias abiertas en el extranjero, en paraísos fiscales.
Durante el último sexenio, el desvío de recursos fue cada vez más evidente para los ciudadanos, las declaratorias de emergencia fueron los principales escenarios para perpetrar actos de corrupción. Tan solo en 26 de las 160 denuncias penales que la ASF interpuso en base a las auditorías realizadas a la primera mitad del sexenio de Peña, se enlistan actos ilícitos tales como pago a precios inflados por servicios que nunca se llevaron a cabo, pago por estudios que resultaban ser copias de informes ya realizados, dotación de recursos para convenios diversos que culminaban en la entrega de proyectos idénticos.
El dinero robado, fue y sigue siendo urgente para la reconstrucción de los pueblos afectados por los terremotos y los huracanes de 2017, no obstante, a poco más de un año de la tragedia sigue sin haber un censo de víctimas y de daños. Ni que decir de las tarjetas FONDEN, que ya fueron repartidas, muchas sin fondos y otras clonadas, además de estar registrado la existencia de aproximadamente 3 mil tarjetas en las que se depositaron más de 68 millones de pesos, con destino desconocido.
Tan sistemático y brutal ha sido el robo a la nación como profundo es el dolor del pueblo que ha pagado con hambre y sangre las indulgencias y privilegios de esos pocos ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! Indignación, enojo, frustración, tristeza acompañan el día a día de la población, que desde distintas dimensiones se ve rebasada por la situación. Desintegración del tejido social, narcotráfico, feminicidios, huachicol, actitud no es lo que hace falta, como canta en secreto el neoliberalismo darwinista, lo que hace falta es justicia.
Y es así que el poder social, resurge y ruge, se lanza en acto heroico a las urnas, resultando que el pasado 1° de Julio triunfó la izquierda mexicana, pero no la izquierda partidista si no la izquierda de los trabajador@s, de los estudiant@s, de los obrer@s, de las madres y padres de los desaparecidos, de los campesin@s, los maestr@s y de esa especie casi extinta llamada "clase media", esa que desde el fraude electoral de 1988, se unificó y resistió 5 sexenios más.
En este contexto de hartazgo social, pero también de construcción de alternativas más justas y de realidades sociales que no sean dominadas por los intereses económicos de unos cuantos, acudieron a votar más de 56 millones de mexicanas y mexicanos que representaban el 63.8% de la lista nominal, dando como resultado la contundente victoria de Andrés Manuel López Obrador, con mayoría de su partido tanto en la Cámara de diputados como en la de senadores.
En este nuevo periodo, los ejes de acción estarán en los siguientes puntos: la erradicación de la corrupción, el combate a la pobreza, recuperación de la paz, viabilidad financiera y austeridad, equidad de género y reconstrucción nacional. Culminamos el año llenos de esperanza ¿qué nos espera? Es dificil saberlo, sin embargo, la ciudadanía mexicana vive un proceso de reflexión y empoderamiento tal que no aceptará medias tintas, ni remiendos. Los mexicanos y las mexicanas promueven, construyen y demandan un sistema político, social y económico basado en la honestidad y la justicia, y por primera vez se vislumbra la posibilidad real de lograrlo.
Ante este panorama, en este número de eclecta revista de psicología general presentamos el trabajo de Edgar Moctezuma Leyva y de Lourdes Regina Velázquez, titulado Un esquema de las posturas no violentas, en el que se realiza una revisión de la ideología de Mahatma Gandhi, Martin Luther King y Gene Sharp, para llegar a un claro entendimiento de lo que es la no violencia.
En sintonía con lo anterior, presentamos el trabajo de Ma. Antonia Reyes Arellano, Síntomas pháticos de la kultur neoliberal.Resistencia a la ferocidad, que se centra en el análisis de las implicaciones actuales y sociales del psicoanálisis en la ideología neoliberal, destacando la ruptura que desde esa postura se vislumbra frente a la enajenación, el mundo self, y la negación a pensar(se).
En el trabajo A la escucha del sujeto en la práctica clínica de Erik Alejandro González López y Xochiquetzaly Yeruti de Ávila Ramírez, los autores señalan que el posicionamiento ético de una clínica de la escucha conlleva un análisis de lo social, lo histórico y lo intrapsíquico del sujeto, a través de encuentros intersubjetivos y momentos resignificantes.
Cerramos la edición con el trabajo de J. Pablo Vázquez Sánchez, que se encarga de preguntarnos acerca de cómo conocemos en
Naturaleza del conocimiento, en donde reflexiona en torno a cuestiones tales como el origen del conocimiento, sus fuentes, sus perspectivas, y concluye preguntando si en realidad existe algo que pueda ser llamado conocimiento humano.